Compasión, mindfulness y salud.

 

Mindfulness se refiere a un grupo de prácticas de auto-regulación que “se centran en entrenar la atención y la consciencia para ejercer mayor control voluntario en los procesos mentales y, de esa manera, propiciar el desarrollo y el bienestar mental general así como capacidades específicas como la calma, la claridad y la concentración” (Walsh y Shapiro, 2006, p. 228).

La compasión se puede definir como el deseo profundo de que otros se liberen del sufrimiento, unido a la motivación de aliviar dicho sufrimiento (Goetz, Keltner, y Simon-Thomas, 2010; Kim y cols.., 2009; Klimecki, Leiberg, Lamm, y Singer, 2013). La compasión que viene de otros, o el apoyo social, nos protege de la enfermedad e incluso de la muerte (por ejemplo, Broadhead y cols., 1983).

La meditación en mindfulness y compasión es un método para entrenar tanto la atención o la consciencia como las habilidades sociales. Por tanto, tiene el potencial de hacer mejorar la competencia social al tiempo que reducir el estrés y mejorar la calidad de vida.

Aunque se considera que la compasión surge naturalmente en algunas prácticas de mindfulness, hay también técnicas de meditación analíticas que promueven específicamente la compasión para uno mismo y para otros.

Extraordinariamente, hay evidencia de estudios psicofisiológicos que sugieren que el desarrollo de la compasión beneficia incluso más, a aquellos que la practican. (Cosley y cols., 2010). En otras palabras, “si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si tú quieres ser feliz, practica la compasión” (Dalai Lama, 2012, p. 48).

Los cuatro mecanismos propuestos por el Dalai Lama (2012) cuando explica los beneficios de la compasión para uno mismo son: distracción (preocuparnos menos por nosotros mismos), comparación (el hecho de que siempre hay problemas más graves que los nuestros), resolución de problemas (pensar creativamente en posibles soluciones positivas), y conexión (sentirse más cerca de otros).

La compasión, por tanto, se puede entender como una estrategia de afrontamiento para reducir el estrés y como una habilidad social cuando nos relacionamos con otros. En todas las profesiones de la salud y servicios, la compasión se considera una motivación fundamental a la hora de prestar un servicio a otros. Más allá de esto, la compasión como habilidad social puede ayudar a los profesionales a ser sensibles al contexto personal e individual de sus clientes en lugar de tratarles de manera uniforme sin tener en cuenta elementos socioculturales.

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Claudia Romagnoli