Ser en el Cuerpo: Percepciones sobre la maternidad y la atención plena

Foto: Portada libro “Mindfulness para niños” - Paloma Sainz. Ilustración: Agnes Daroca.

Foto: Portada libro “Mindfulness para niños” - Paloma Sainz. Ilustración: Agnes Daroca.

Recuerdo haber distinguido con dificultad mi cuerpo luego de dar a luz. Mi sensación era la de vestir un traje inmenso, dentro estaba yo; quizás ese traje representaba lo grande de la tarea, lo grande de mi cansancio, lo grande de mi cariño, lo grande de mis expectativas y mis miedos. En esta nueva geografía que deviene de la maternidad, resulta importante considerar, como primer punto, que nuestro cuerpo ha sufrido profundos cambios internos y externos, y que pese a eso, sin embargo existe una  expectativa de recuperación inmediata.

 La percepción  del cuerpo se vincula a las emociones que surgen a partir de él. Me ha tocado escuchar a madres que sentían su cuerpo como algo que obstaculizaba las tareas diarias de la maternidad. Funcionaban a través de un piloto automático, con el fin de ser lo más prolijas en las labores domésticas: el solo hecho de tener que buscar ropa cada mañana era vivido con agobio y tristeza. Dichas emociones  emanaban de un profundo sentido de inadecuación, no aceptación y no sentirse en casa en la propia piel que habitaban.

 La manera en que se expresan las emociones evidencian la presencia del cuerpo y, aun siendo tan notorias cuando surgen, no suele existir un espacio en el que la madre pueda dar cuenta de aquello que identifica. Y es que su cuerpo, si bien permite el desarrollo del hijo, tiende a neutralizarse y definirse como un medio a través del cual se satisface la necesidad de otro. Según mi experiencia, es esta idea la que suele actuar como un verdadero bloqueo para que la madre pueda conectar con sus emociones.

 Afortunadamente podemos cultivar la capacidad de escuchar el cuerpo a través de la atención plena; esta conexión no se da con la mente, sino con el sentir. Cuando podemos ponerla en marcha, las madres expresan: “hace mucho tiempo que no era consciente de tener un cuerpo”; al restablecer esta relación podemos captar las señales a tiempo, entrar en contacto con nuestras emociones, que no están en la mente, sino encarnadas, y prevenir el sufrimiento. Esto además nos permitirá sostener cuidado de nosotros mismos con mayor presencia. A través de un escaneo o exploración corporal cotidiano podremos obtener la valiosa información que se aloja en nuestro cuerpo.

 La maternidad, como todos los cambios y sus re-elaboraciones, toman tiempos distintos para cada persona. Por eso es muy peligroso abrazar la convicción de que un pensamiento expresado en una expectativa, generará el cambio que anhelamos llegue de inmediato a nuestras vidas, sin ser parte del proceso. En cambio, al estar sintonizados y atentos, lograremos identificar dónde esta nuestra ansia, miedo u otras emociones difíciles y, cuando logramos reconocerlas, podremos reformularlas mejor, ya que estaremos en mejor pie para escucharlas y aceptarlas.  

(…) podemos cultivar la capacidad de escuchar el cuerpo a través de la atención plena; esta conexión no se da con la mente, sino con el sentir. Cuando podemos ponerla en marcha, las madres expresan: “hace mucho tiempo que no era consciente de tener un cuerpo”

 Aceptación  se refiere a ver las cosas así como son en el momento presente, como el estado actual de algo. La aceptación nos permite transitar por complejidades y momentos difíciles que surjan en nuestra experiencia, a partir de no resistirnos, no evadirlos, ni intentar modificar su naturaleza cuando aparecen.

 Y es precisamente que, luego de haber vivido periodos desestabilizadores o de agitación emocional, como la maternidad, es que lograremos llegar a aceptar lo que nos ocurre: estos pasajes son fases naturales del camino y forman parte del proceso de cambio y crecimiento, en palabras de Jon Kabat-Zinn implica además la posibilidad de amarnos tal como somos ahora, puesto que solo ahora es el momento de amarnos y aceptarnos tal como somos.

 Loreto Molina