Al momento presente, con curiosidad y ternura

 

Estar atentos significa también cuidar a quienes nos rodean.

¿Cuándo fue la última vez que viste a un niño absorto en sus pensamientos, o sumido en su entorno, levantando una piedra para observar por largo rato los insectos que corren apurados bajo la luz del día, o examinando atentamente el tronco de un árbol por varios minutos, quizás calculando cómo treparlo?

Muchos tenemos recuerdos de esa niñez reconcentrada, y a veces, en medio del sinfín de estímulos que demanda nuestra atención (deberes, llamados, pantallas) volvemos a ellos con nostalgia.

En el atropellado ritmo de nuestra vida, resulta difícil identificar que a veces nos dejamos dirigir por el automatismo. La práctica del mindfulness, que entendemos como la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de nuestra mente momento a momento, nos permite el espacio para detenernos y observar de qué forma estamos viviendo. Cada vez que nos detenemos incluso por algunos minutos y recordamos que estamos en el presente, se interrumpe el flujo del pensamiento discursivo y esa voz que parece distraernos permanentemente. Volvemos entonces a estar presentes, sentimos nuestra respiración, nos concentramos en la actividad que nos ocupa en ese instante. ¿Los pensamientos que no se detienen? Los reconocemos con curiosidad y apertura, sin juicios, pero sin extraviarnos en ellos: nos volvemos dueños de nuestra atención.

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Atención Plena para niños y adolescentes.

Marina Lisenberg

Editorial Grijalbo

Niños, niñas y adolescentes, igual que nosotros, los adultos, necesitamos al menos algunos momentos de atención plena. Y puede que no sepamos exactamente cómo encontrarlos. Una nueva publicación puede ayudarnos en este camino.

En la acogedora y luminosa Librería Laberinto, en la comuna de La Reina, el pasado 28 de septiembre compartimos con la psicóloga argentina Marina Lisenberg la presentación del libro Atención Plena para niños y adolescentes.

La publicación plantea un recorrido a través de las prácticas de mindfulness y una guía para padres, educadores y terapeutas que pone el acento en los beneficios de vivir atentos, acompañando a los niños a cultivar esta práctica, permitiendo generar una mayor conexión y bienestar.

La autora realiza un exhaustivo análisis sobre las formas y los beneficios de incorporar la práctica del mindfulness en el proceso de aprendizaje de niños, niñas y adolescentes, incorporando los correlatos neurocientíficos que lo avalan.

La autora nos invita a conocer los beneficios de la práctica del mindfulness, y la importancia de volverla un hábito, bajo la premisa de que al volvernos conscientes y atentos de nosotros mismos, podremos no sólo enseñar, sino también modificar la relación con niños, niñas y adolescentes.

Como adultos somos responsables de los procesos mediante los cuales el cuerpo y la mente infantiles se van desarrollando cotidianamente. Pero alcanzar una mayor conexión con nosotros mismos, contribuye a una mayor conexión con ellos.

La crianza y la educación abren la puerta para continuar aprendiendo durante toda la vida. El libro de Marina Lisenberg nos permite incorporar a esa educación, la práctica del mindfulness y el alcance de la esquiva atención plena.

Loreto Molina, Psicologa.